Calle Mayor                                                                               <<<anterior - inicio - siguiente>>>

 

De interés:
1.- Palacio del Condestable.
2.- Palacio de Redín y Cruzat.
3.- Palacio de Ezpeleta.
4.- Hornacinas.

1.- PALACIO DEL CONDESTABLE:

Situado en el comienzo de la Calle Mayor haciendo esquina con la Calle Jarauta, es el único palacio del siglo XVI que hay en Pamplona.
Desde su construcción en 1530 ha sido la casa del Duque de Alba, pero también residencia episcopal (en los siglos XVII y XVIII, antes de la construcción del Palacio Episcopal en la Plaza de Santa Mª la Real) e incluso casa consistorial (desde 1752 hasta 1760, mientras se construía la actual Casa Consistorial).
Actualmente es un centro cívico.

2.- PALACIO DE REDÍN Y CRUZAT:

Este palacio fue construído en el siglo XVII, aunque anteriormente ya existía uno en su lugar. En su fachada vemos el escudo de armas de la familia de los Redín y, bajo el mismo, una placa con una larguísima inscripción en latín que fue colocada para conmemorar el nombramiento de Martín de Redín como Gran Maestre de la Orden de San Juan en 1657.

3.- PALACIO DE EZPELETA:

Este palacio barroco del siglo XVIII posee una magnífica portada ricamente ornamentada; sin duda la más llamativa y espectacular de Pamplona. Merece la pena detenerse un rato ante ella y fijarse en los detalles: curiosas figuras de guerreros, sirenas, monstruos, e incluso cañones que echan humo.

Fijémonos ahora en uno de los balcones del primer piso. En él se aprecia todavía el desperfecto causado por una bala de cañón que en el año 1875 (durante el bloqueo carlista) fue disparada por los carlistas desde el monte San Cristóbal y que impactó aquí.


Desde la Calle San Francisco podemos ver la parte trasera de este palacio, con su galería de arcos.

4.- HORNACINAS:

En dos lugares de la calle vemos, en la fachada de sendas casas, estas hornacinas con la imagen de un santo. En una vemos a San Saturnino, reconocible por estar acompañado por un toro, y en la otra a San Fermín. Ambas imágenes datan probablemente del siglo XVIII.